¿Soy adicta a mi relación de pareja?

por Redacción Fratela

relación adictiva - interior

Las 7 características de una relación adictiva

Una adicción es considerada una enfermedad, ya que éste es un hábito que domina la voluntad de una persona, controla sus acciones y sus pensamientos. Es una conducta impulsiva e irresistible a ejecutar algo irracional o contrario a la voluntad de una persona. A veces pensamos que los adictos son aquellos dependientes al alcohol o a otras substancias pero pocas veces reconocemos a una relación codependiente o disfuncional, como una adicción.

Cuando una persona proviene de una familia disfuncional, es propensa a caer en relaciones adictivas donde es común que una de las partes sea egocéntrica e independiente y la otra extremadamente dependiente, ambos se complementan y de esta forma se enganchan en una dinámica adictiva y compleja.

Casi todos los seres humanos queremos una relación de pareja, sin embargo, hay casos en los que las personas se sienten tan solas que están dispuestas a sacrificar muchas cosas con tal de lograrlo, incluso si se trata de su valía o su propia vida.

En el libro “¿Por qué sigo haciendo eso?” Dennis Wholey, entrevistó a Terence Gorski; terapeuta, fundador y presidente del “Center for Applied Sciences” (Centro para ciencias aplicadas) en el estado de Florida, para que le hablara acerca de cómo las personas que provienen de familias disfuncionales, son propensas a involucrarse en relaciones adictivas y le compartió las siguientes características:

1-      Se tienen expectativas mágicas e irreales.

Dentro de una relación adictiva, se tienen expectativas irreales, esto quiere decir que se espera algo casi imposible de la otra persona, por ejemplo; “Si me involucro con la persona correcta, esa persona podrá arreglar mi vida y todo estará bien a partir de ese momento”. Tener falsas expectativas o expectativas exageradas, es una característica común de las relaciones disfuncionales o codependientes.

2-      Se tiene el deseo por la gratificación inmediata.

La relación se convierte en una especie de droga, en la cual se espera que el otro sea responsable por cómo se siente la persona. Se espera que cambie su estado de ánimo y que la haga sentir bien, si esto no se consigue, ésta se siente triste, defraudada y desanimada. Se quiere satisfacer una necesidad propia de forma inmediata sin importar las necesidades y deseos de la otra persona.

3-      Hay mucha deshonestidad y pretensión, no hay aceptación incondicional.

Dentro de una relación disfuncional, las personas mienten con respecto a quiénes son, no hay honestidad. Existe baja autoestima y eso hace que ambos piensen que no serán aceptados por la otra persona por quienes son realmente.

4-      Necesidad por controlar compulsivamente.

Se busca controlar mucho a la otra persona, no se le permite cambiar o crecer, por esta razón, las relaciones siguen un patrón de amor-odio, amor-odio. En una relación sana, ambas partes están juntas porque así lo desean, no porque se necesiten para poder vivir. Dentro de las relaciones disfuncionales, se tiene la sensación de que si el otro nos abandona, no podremos seguir nuestro camino sin él/ella.

5-      Falta de confianza.

Dentro de una relación disfuncional, siempre habrá desconfianza. No confiamos en que la otra persona es lo que realmente dice ser o lo que necesitamos. Dentro de una relación sana, existe la confianza racional, nos gusta lo que la otra persona es y confiamos en ella incondicionalmente.

6-      Aislamiento social.

Dentro de una relación adictiva, sólo hay espacio para las dos personas, todo el mundo se convierte en la pareja y no hay lugar para nadie más. Dentro de una relación sana, existe la integración social, cada quien tiene relación de amistad con otras personas y la demás gente es importante, lo cual no sucede dentro de una relación disfuncional.

7-      Está siempre presente un ciclo recurrente de dolor.

Dentro del ciclo de dolor, se va del placer extremo al dolor extremo, se pasa por la desilusión, la culpa y los intentos desesperados por arreglar la situación. Cuando existen conflictos, hacen las paces, el placer se vuelve a experimentar momentáneamente y se vuelve a poner en marcha el mismo ciclo doloroso.

Si tu relación tiene algunas o varias de estas características, es muy probable que sea adictiva o disfuncional. Existen muchas terapias a las que puedes recurrir para mejorar esta situación, también existen grupos de autoayuda como Codependientes Anónimos, donde las personas comparten sus experiencias de superación y ayudan a otros a lograrlo.

Existen por otro lado las relaciones sanas, no así las relaciones perfectas. Debemos recordar siempre que la perfección no existe, pero las personas que se relacionan sanamente están conscientes de ello y hacen las cosas lo mejor que pueden, teniendo expectativas realistas sobre sí mismos y sobre las demás personas.

Todos tenemos la capacidad de relacionarnos sanamente, simplemente debemos encontrar aquella parte en nuestro interior que nos lo impide, para ello, te recomendamos también el libro “¿Por qué sigo haciendo eso?” de Dennis Wholey. En él, encontrarás no sólo temas referentes a la adicción a las relaciones sino otro tipo de adicciones como el trabajo, las deudas, la comida, el alcohol, etc.

¡Recuerda que tú eres la única persona que te puede ayudar a transformar tu vida!



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